Planes divinos

Dios no improvisa, debemos estar conscientes de eso; no hay nada que se le salga de las manos, por lo tanto, tiene total control de tu vida. Talvez en algún momento, frente a alguna situación, pensamos: “¿Qué sucede, acaso esto es un blooper de Dios?”, pero no temas, todo tiene un propósito y lo comprendemos en la medida que caminamos junto a Él y lo buscamos para que nos revele Sus planes. Podemos ver la Biblia como un libro de planes que Dios hizo y cumplió. Por ejemplo, la vida de Jesús estaba planificada desde siempre. En diferentes libros vemos que se revelan hechos de Su venida. En Isaías dice que nacerá de una virgen. En Miqueas dice que nacerá en Belén y en el libro de Zacarías incluso dice que cabalgará sobre un burrito. En la Biblia también vemos planes sobre construcciones, sobre relaciones de padres e hijos, sobre cómo sembrar y cosechar, cómo se debe realizar una boda y cómo se debe tratar a una mujer; también hay planes de gobierno, así que es el mejor libro para planificar el liderazgo. Incluso hay un plan para el diablo, y nosotros ya sabemos qué le ocurrirá. De esta forma podemos comprender que todos somos únicos y que ningún plan de vida es igual.

Imitar a nuestro Padre y planificar es vital, pero no solamente debemos hacer planes, sino que debemos hacerlos con Él, pidiéndole que nos dirija. Nuestro rumbo debe venir del cielo. Los planes nos ayudan a ver claramente hacia dónde queremos ir y qué deseamos lograr, de lo contrario vivimos a la deriva, sin objetivos. Así que debemos ser específicos, saber qué es lo que deseamos, lo que soñamos, lo que se debe cumplir porque Dios ya prometió que lo recibiremos.

Las promesas de nuestro Padre son preciosas y grandes, tanto que tienen la capacidad de hacernos participantes de la naturaleza divina, es decir de hacernos personas que planifican, diligentes, fuertes en nuestra fe, virtuosas y con conocimiento. Por eso es tan importante conocer esa promesas, porque si las ignoramos, ¿cómo daremos rumbo a nuestra vida y lograremos esa participación en la naturaleza divina? Por lo tanto, lo primero es buscar la cercanía de nuestro Padre para que nos revele Sus planes, Sus promesas para nuestra vida, y luego, planificar tomándolas como fundamento. Entonces, verás que tus planes no son naturales sino que son divinos, son invitaciones a ver milagros, prodigios, cosas que no has visto ni oído. Lo que planifiques con base en las promesas de Dios será algo tan grande que no podrás lograrlo solo con tus fuerzas, ya que necesitarás asociarte con Él para lograrlo.

Busca al Señor, tómate el tiempo para escucharlo, para que te revele lo que desea hacer contigo y a través de ti. Él, por medio del Espíritu Santo, te dirá qué es lo que debes planificar, cuáles serán tus metas. Luego, tendrás tiempo para pensar el cómo y el cuándo de todo, pero lo primero es descubrir ese “qué” sobrenatural que Dios te presenta como las promesas que tiene para ti. Escríbelas, dibújalas, familiarízate con ellas porque serán tus objetivos a lograr. Toma papel y lápiz, Dios estará allí, en medio de estos, para ayudarte a escribir tus planes.

La revelación vendrá a ti a través de la lectura de Su Palabra, a través de visiones, proféticas, de sueños de bendición. Ya no tendrás más pesadillas sobre persecuciones o muerte porque incluso dormido recibirás promesas del Señor. Tómalas y esfuérzate porque se cumplan. Cuando ya sepas el “qué”, es decir, lo que lograrás, entonces enfócate en el “cómo”. Por ejemplo, si sabemos que deseamos ir a Antigua Guatemala, si ese es nuestro “qué”, podemos decidir que iremos en carro, en camioneta o incluso caminando, pero lo primero es saber a dónde voy.

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